viernes, 6 de junio de 2014


Cuantas más cosas compartes, más se rompen
y eso al niño solitario le cuesta comprender.

Pero le está entrando bien, como el dedo en la llaga
como el agua por las grietas de la lona gastada
que suena como si hubiera más gente en la casa.

Se despega de la almohada una y otra vez
y se rasca los nudillos con los dientes,
¿por qué esta noche tampoco puede dormir?
si esta noche no hay mosquitos
que farfullen en su oreja
si esta noche sólo hay plantas
respirando en la ventana

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