martes, 9 de marzo de 2010

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Regurgito mis confidencias de cara al rincón,
acuclillada, babeo despacio en un pequeño cuenco de latón.
Toser, respirar, ahogarse en uno mismo,
y mientras, pensar en lo pequeño que es el mundo.
Calculo indefinidamente mis posibilidades,
después, las tiro a la papelera más cercana.
Vemos lo que queremos, oímos lo que deseamos, y basados en esas sólidas referencias, opinamos lo que nos sale de lo más profundo del cráneo,
obtusos, nos vanagloriamos de lo que peor se nos da.
Qué idílico,
maúllo mientras le saco provecho a la raspa de la sardina que me atraviesa el vientre desde hace tres días

Qué busco? Huir
Qué encuentro? ...

S.O.S.

5 comentarios:

  1. La vida,que raspa.

    Qué Gran Raspa!

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  2. Nunca encuentras lo que esperas...ni siquiera esperas lo que encuentras
    Ya tienes una nueva fan de tu blog
    Lo sabes no?

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  3. Hoo.. me gusto mucho tu estilo visceral... me apunto a los fans...!!!

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  4. Siempre que huimos, huimos de nosotros mismos.
    Y bueno... no hay ningún lugar en el Universo en donde podamos escondernos.

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  5. Buen texto, sí señor! Esperamos que te animes a enviar algo para el próximo plazo de la revista que aquí hay calidad ;)

    Un saludo

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