
acuclillada, babeo despacio en un pequeño cuenco de latón.
Toser, respirar, ahogarse en uno mismo,
y mientras, pensar en lo pequeño que es el mundo.
Calculo indefinidamente mis posibilidades,
después, las tiro a la papelera más cercana.
Vemos lo que queremos, oímos lo que deseamos, y basados en esas sólidas referencias, opinamos lo que nos sale de lo más profundo del cráneo,
obtusos, nos vanagloriamos de lo que peor se nos da.
Qué idílico,
maúllo mientras le saco provecho a la raspa de la sardina que me atraviesa el vientre desde hace tres días
Qué busco? Huir
Qué encuentro? ...
S.O.S.
