sábado, 12 de marzo de 2011

A punta de pistola



Hay gente que te cuenta sus historias a punta de pistola,
porque no saben escuchar, porque sólo saben escuchar, o porque en sus casas no les hacen puto caso.
Por eso o por otras cosas, la mujer de la gabardina enganchó su paraguas en mi codo y me llevó a un callejón oscuro;
y a punta de pistola, con el cañón pertinentemente colocado en mi sien, me lo contó:

"Ayer soñé que tenía un falo gigantesco y meaba. No sé por qué no follaba, ni siquiera me hacía una triste paja..."

No sabía qué decir, ni si debía decir algo, pero esto dije:

"El "Papillon", putas a mogollón"

La mujer bajó el arma y salió corriendo, llevaba tacones rojos.

Salí del callejón e intentando orientarme me encontré con el "Papillon", llamativo neón en la puerta, misteriosa incertidumbre en su interior. Empujé la puerta con el hombro y me encontré en un cuartucho oscuro, barra a la derecha, escenario al fondo. Y allí estaba ella. Bajo un foco tenue, rodeada de un harén de polillas que la desnudaban poco a poco. Creo que cantaba, pero poco recuerdo; eso sí, llevaba tacones rojos.

Tengo el dedo en el gatillo y muy mala puntería. Tengo el dedo en el gatillo y no sé a dónde estoy apuntando.

domingo, 6 de marzo de 2011

O algo así



Cristalizaba bajo la atenta mirada de mis rodillas,
solidificaba al son de mi respiración entrecortada
Proveniente de unos pulmones dolientes,
de una garganta ajada por pesadillas cubiertas de sudor frío
Sacaban la lengua y se iban,
qué clase de burla es esta?
Tres líneas perfectamente paralelas, perfectamente rojas, perfectamente indoloras.
Obra del diablo, o de las ligas de una monja, o algo así
Dos minutos para decir lo que pienso,
o para callar lo que no quiero pensar.
Si yo fuera rico,
encontraría la manera de dejar que Coca Cola hiciese publicidad pretendidamente lacrimógena,
o algo así.

martes, 1 de marzo de 2011

Falocidad


A mis pececicos los enveneno cuando quiero, porque nunca mueren.
Se tienden en el fondo de su pecera redonda, de plástico, para volver a flotar ingrávidos mañana.
El prototipo de paleta se come mis dedos sin piedad, su cómplice es el viento frío este que decidió aparecer hace poco.
Y qué hago yo sin dedos?
Morderme las uñas.
Hacer nudos con mis líneas interiores y perderme en laberintos de cicatrices viejas, y manchas de mierda nuevas.
Oyes mi cuello? Se rompe bajo el peso de mi cabezonería


domingo, 20 de febrero de 2011

Camino



La madre del minotauro se come tus pesadillas
y, sabes qué?
Se queda con hambre

Con una fresa gigante en mi boca y una minúscula entre mis dedos desperté
"Ganancias sustanciosas y placer en su vida."
Falacias.
Desayuné una rebanada de tensión por ser lo único que quedaba en el aire
mis bostezos en mañanas como aquella se pueden contar por miles.
Masticaba lentamente y se me ocurrió que no me vendría mal una transfusión de rojo carmín,
porque me caigo a cachos
porque ya queda menos en la cuenta atrás,
porque dicen que ya no somos lo que éramos, estelarmente,
pero descamarme a esta velocidad...
sólo puede significar que sigo siendo un pez, dos,
cada día más.

"Aquello que para la oruga es el fin del mundo, para el resto del mundo se llama mariposa"

miércoles, 16 de febrero de 2011

Amanecido lívida



Días de furia tenemos cualquiera
lo pagó el colchón, después el somier y esta mañana mi pie
Pero me sigue trepando las amígdalas y no consigo hacerlo huir.
Me puede enfurecer tanto compartir coordenadas con las avispas?
Que se la lleven bajo la piel, y se la ofrezcan a la reina
Me pueden asustar tanto quince pasos en la semioscuridad?
Empapelaré mis paredes, las vigas, huesos de pollo
Hacía mucho tiempo que no me quemaba bajo la lluvia
ni me agarraba con pinzas los labios para repartir justicia
y no lo consigo
me quedo boqueando en un charco de aceite
con los ojos entornados
y la emoción pisándole los talones al intelecto.

viernes, 11 de febrero de 2011

Anomia ferropénica



Me duele la cara y no de ser tan guapa,
doy patadas para no desintegrarme.
Se busca bigote interesante y una buena escofina.
No quiero hermandades ni vivir mejor para qué
aspiro, suspiro y fagocito.
Por las noches pesadilla y de día resquemor,
son las sobras de costillas que no se comieron ayer.
Claro que me duele la cabeza,
y tampoco siento los pies
y si no levanto los brazos es porque tengo la columna al revés,
al igual que mis sentidos,
al igual que mis nociones,
al igual que las manchas de cal que de un tiempo a esta parte han venido a adornar mi vida.

viernes, 4 de febrero de 2011

En precario equilibrio



Murió borracha de trementina y moho,
escuchando la insistente llamada de la lluvia en su ventana.
En su lecho de muerte encontré una hoja seca,
sobre su cuerpo brillaba el sol.
La autopsia me contó que detestaba los colores pardos
y que su padre pintaba feo.
Le gustaban los muchachos sonrientes,
beber sin control y a deshora,
robar los testimonios enredados en el manicomio
y sacar a pasear su fingida ignorancia al sol.